cuentame tu cuento

cuentos breves, no se aceptarán cuentos pornograficos. puedes contar tu cuento, y opinar sobre los publicados

Nombre: donacoca
Ubicación: arteixo, A Coruña, Spain

sábado, julio 15, 2006

Cara Pintada


Cara pintada, era un hermoso perro lobo.
Apareció un día junto a la chavola de Jesús, un hombre viejo, solo, dedicado a la labranza de su campo, cría de aves y algunos animales domésticos.

Jesús no era pobre, pero la soledad y la falta de una mujer que conservara la casa, lo había ido llevando a un descuído de su persona y de sus costumbres.
Era un hombre bueno, cuyo único afecto había sido el de su madre, que lo tuviera de soltera y en aquella época, eso no se perdonaba, lo pagaba la madre y el hijo, por eso eligió la soledad.

Jesús llamó al perro Carapintada, por su cara negra con pintas blancas, cuando lo encontró le dijo: hola Carapintada , el perro movió la cola, pero no se levantó, Jesús se acercó confiado, algo en la cara del perro le decía que podía confiar en el, lo miró de cerca y vió que tenía una pata herida.
Trajo lo necesario y curó al perro, mientras le hablaba, esto parece un balazo... en que andarías!
El perro quedó con el, le puso una cama a los pies de la suya- unas mantas viejas y una piel de oveja- se hicieron grandes amigos, iban siempre juntos, por el campo, en la casa, allí donde estuviera Jesús, estaba Carapintada.

Una noche Jesús notó con extrañeza que el perro no estaba, dejó la puerta abierta, pero el perro no volvió, eso le causó gran pena.
Cuando se levantó, como siempre antes de que asomara el sol, Carapintada estaba bebiendo en el arroyo que corría junto a la casa, Jesús se acercó y vió que el perro tenía la cara y las patas manchadas de sangre ¿que has hecho? el perro bajó la cabeza como avergonzado.

Jesús le lavó bien la cara las patas, le miró los dientes y cuando comprobó que estaba limpio, lo llevó adentro. Tu no has salido de aquí ¿sabes? seguro que mataste alguna oveja por ahí y si te descubren te matan.

Por la tardecita Jesús montó su vieja moto ( el único "lujo" que se permitía ) y fué a la taberna, como hacía dos veces a la semana. Carapintada, montó detrás, como si siempre lo hubiera hecho.
Cuando llegó a la taberna el comentario general era que un gran perro negro había matado a dos pastores, pero no había tocado las ovejas, un tercer pastor que pudo escapar decía que el perro era grande como un becerro y que tenía unos colmillos largos como el brazo de un hombre.
Mucho se especulaba, la policía andaba en batidas

Ten cuidado a la vuelta Jesús que pasas por parajes muy solitarios! le decian y el disimulando contestaba "llevo mi perro" !
a lo que le contestaban " a ese se lo come de un bocado"
Cuando regresaron Jesús se sentó en una silla baja y miró al perro, este tenía tal cara de inocencia que Jesús acabó por pensar que el muy tonto habría ido a meter el hocico donde el otro hiciera el desastre.

Pocas noches despúes se repite el hecho, mas muertos, mas especulaciones, mucho miedo.
Por la mañana Carapintada metido en el arroyo, bañandose solo, luego se sacudió, se revolcó en la hierba y se echó a dormir.

Jesús tuvo la certeza de que el perro tenía algo que ver en todo aquello, pero era su perro y el nada diría.

Jesús, tuvo que ir al médico, aunque contra su voluntad, pero ya los remedios caseros no calmaban aquel dolor, que cada vez era mas intenso.
El perro quedó en la casa, con Justo, el nieto del tabernero, también hijo de soltera, aunque se comentaba, que el padre era su propio abuelo.
Jesús quería al muchacho, que venía día por medio a echarle una mano en lo que fuera, era el que limpiaba la casa y le ponía un plato de comida caliente. Para Jesús era el hijo que nunca tuvo.

El médico le habló claro; arregle sus cosas, le quedan solo unas semanas, el cáncer está por todo el cuerpo, ya nada se puede hacer. Jesús preguntó al médico por un notario, este le dió una dirección y allá se fué. Puso todo a nombre del muchacho. Sabía que Justo haría lo que el nunca hizo: una buena casa, se casaría y los chiquillos correrían por los campos y se bañarían en el arroyo. En el testamento le pedía a Justo que cuidara de forma especial al perro.

Cuando volvió a la casa, habían pasado tres días y el muchacho los había aprovechado bien, una buena limpieza a los patios, arreglar los establos, que se caían de viejos....
Le dió un abrazo fuerte, las gracias y le contó que el médico l e dijera que todo era debido al reuma.

Esa noche, con el trajín del viaje y las comidas de la fonda, el dolor se le hizo insoportable, pensó en acabar con todo de una vez, ya tenía todo arreglado, podía marchar...
Miró a su perro y le dijo : hermano, esto se acaba, no aguanto mas, pero ojo! cuidate! y no hagas mal al muchacho, es como mi hijo, cuidalo! carapintada, cuidalo!


Pasó una cuerda por una viga del techo, hizo el lazo. Subiría a la mesa y le daría una patada, lo demás se haría solo.
Tuvo otro acceso de tos con sangre ,como las venía teniendo, el dolor fué insoportable, cayo de rodillas, no tenía fuerzas, para ponerse en pie. Se arrastró hasta la cama, sintió un lametazo en la cara, abrió un poco los ojos y vió los blancos colmillos que se hundían en su garganta, apenas pudo articular "gracias, hermano"

Cuando el muchacho volvió, le extrañó que estaba todo cerrado, las vacas dentro!
Abrió la puerta de la casa y allí estaba Jesús degollado y colgando de un lazo en el techo , una mujer envuelta en una sábana.

Vino la policía," el animal ha actuado otra vez" ¿pero y esa mujer?.
Cuando el forense la examinó, vió con asombro que la mujer , en lugar de pies, tenía patas de perro, eran negras con unas pintas blancas........

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