
El matrimonio tuvo dos hijos, luego una hija que murió al nacer, le siguió otro niño, y cuando ya había descartado que pudieran haber bebés en la casa , nació Alma, una niña preciosa, pero sin habla, vieron los mejores médicos, pero, Alma había nacido sin cuerdas vocales.
La chica tenía un don para la música y el baile, era alegre y parecía feliz. Había aprendido a silvar ayudada por los dedos, era la forma de responder a un llamado , o de llamar ella misma.
Sus padres y hermanos adoraban a Alma, no tenía voz pero en cambio tenía los ojos mas bellos y expresivos que por allí jamás se vieran, una sonrisa perfecta, era realmente bella.
Un día apareció por la zona un hombre que se había marchado a América hacía varios años y que ahora regresaba lleno de dinero.
El hombre compró una hermosa casona vecina, que había pertenecido a los amos de sus padres.
Quiso relacionarse con la gente importante del lugar. Empezó por visitar a todas las familias, haciendose anunciar por una tarjeta que portaba un criado. Quería que vieran que ya no era un pobre muchachito de barriga vacía. Ahora era un hombre rico.
La casa que mas deseaba visitar era la del juez, el hombre mas influyente de la región, si ellos le recibían, tenía todas las puertas abiertas.
Cuando al fin visitó a la familia del juez, su enorme sorpresa fué conocer a Alma, el no sabía que existía, y nunca había visto algo tan bello y delicado.
Alma tenía dieciseis años y él se enamoró locamente de ella. Pero ella sentía una aprehención y un miedo irracional. El era siempre amable , la llenaba de atenciones y regalos que ella rechazaba, esto lo volvía mas loco aún por ella.
Programó una fiesta en su casa e invitó a todas las familias importantes.
Todo era de lo mejor, camareros de primera, los mejores vinos, las mejores viandas, manteles de hilo, cubertería de plata, muchas flores. Todo hecho por profesionales, no quería que nada saliera mal.
Aquella fiesta era para ella, para Alma, cuando viera su opulencia, buen gusto y distinción, seguro lo aceptaría.
Pero toda su esperanza se vino abajo, cuando llegaron el juez, su mujer y dos de sus hijos, pero sin la bella Alma. La madre la disculpó diciendo que no se sentía bien. Pero él sabía que aquella gente, seguía considerandolo un don nadie, y la chica igual.
Se sintió herido, humillado, pero a el no le importaba, ella podía humillarlo, despreciarlo, insultarlo, el seguiría amandola, pues esta pasión lo consumía y sin ella el no era nada.
Una tarde Alma cortaba flores, para los jarrones, cuando de entre los árboles apareció el "indiano", cogió a Alma, esta se defendió y le clavó la tijera en la cara, pero el hombre era fuerte, pronto la redujo, la envolvió en una manta y la metió en el coche.
La llevó a su casa y la encerró en una habitación del piso superior, que ya había preparado,cerró bien la puerta, le dijo que no le haría ningun daño, solo quería que ella accediera a ser su mujer, pues el la amaba con locura.
Ella lo volvió a rechazar llena de ira. El cerró la puerta y marchó.
Tenía en la casa una cocinera, una mujer vieja y artritica y al hijo de esta un hombre de pocas luces, que hacía los recados y el trabajo bruto.
La limpieza la hacía la mujer del capataz, que vivian en casa aparte, algo distante de la casa principal.
La desaparición de Alma, fué algo que conmovió a toda la región, la búsqueda comenzó de inmediato, no paraba ni de noche ni de día. El "indiano" también colaboraba, mostrandose muy angustiado.
Uno de los días en que salió a la búsqueda, la vieja cocinera, que dormía mal y escuhaba cosas "raras en la casa. Subió con gran esfuerzo las escaleras, llegó agotada arriba, y fué tocando todas las puertas, hasta que llegó a una que estaba muy al fondo y cerrada. Llamó y desde dentro le contestaron con unos golpecitos...la mujer preguntó: Alma ¿eres tu?, si eres dame un solo golpe, y con un solo golpe le contestaron; espera! dijo la mujer, que nadie sepa que estuve aquí. Otro golpecito le confirmó que había comprendido.
Bajó con dificultad, llamó a su hijo y le dijo: métete en cama diremos que te duele el estómago, el hombre quiso protestar, pero la mujer no lo dejó le cogió la cara con las dos manos y le dijo: has lo que mamá te dijo!¿como hace las cosas mamá? - bien-, contestó el hombre. -Bien eres muy bueno.-
El "indiano" regresó, pidió la cena, luego de haberle llevado una mesilla a su escritorio, la mujer se despidió "hasta mañana Quico" lo conocía desde niño, y por mas dinero que tuviera para ella seguía siendo aquel niño resentido que golpeaba a su hijo por nada, nada había cambiado.
El gustaba en silencio de que le llamara asi, le recordaba en algo a su madre. Cierra bien!! le dijo por contestación a su despedida.
Balbina que asi se llamaba la cocinera, cerró la puerta que comunicaba la cocina con el resto de la casa.
Fué junto a su hjo y le dijo: escucha bien lo que vas a hacer, saldrás por la puerta de atrás sin hacer ruido, sin que nadie te vea, irás por tu yegua, montarás a pelo, darás un rodeo hasta la casa del juez, pedirás para hablar con don Antonio, solo con el, no hablarás con nadie mas ¿entendiste? - Si mamá entendí- le dirás que Alma está aquí. Volverás como has ido, en silencio ¿entendiste bien? -si- contestó el hombre y marchó. Hizo todo tal cual se lo mandara su madre.
Cuando volvió su madre lo esperaba, ¿hiciste todo? -si- bien toma este vaso de leche, vete a cama y oigas lo que oigas no te muevas de la cama.
Apenas los criados se habían metido en cama, cuando se oyeron varios motores, gente que llegaba a la casa, el "indiano" nada escuchó, ponía música alta, luego iba a hablar con Alma, la música lo protegía de oídos indiscretos.
Fuertes golpes en la puerta, lo hicieron bajar de prisa, abrió. El juez, sus hijos, el comisario, el alcalde y muchos mas.-¿que pasó?- preguntó asustado -¡donde está! dijo don Antonio - no sé de que me habla señor!-
Entraron por la fuerza, se repartieron por toda la casa, el "indiano"corrió hacia arriba, se metió en la habitación de Alma, pero no tuvo tiempo a cerrar, Alma se lanzó hacia el, la policía empujó desde fuera.
El "indiano " se cogió de las piernas de Alma, mientras gritaba ¡Alma, no me dejes! ¡Alma te amo! ¡Sin ti muero! ¡Alma! y asi siguió gritando mientras lo llevaban.
La llamó durante toda la noche.
Aquel grito ¡Alma! ¡Alma, no me dejes! ¡Alma sin ti muero! mantuvo despiertos a todos, reclusos y funcionarios.
Pero, al empezar a amanecer, los gritos cesaron. Cuando fueron a verlo, sobre las ocho de la mañana, el "indiano" estaba sentado en el suelo, la cabeza hundida en el pecho, un hilo de baba caía por la comisura de su boca. Parecía una marioneta.
Un preso viejo , lo miró y sentenció: ha perdido el alma, solo le queda el cuerpo, pero un cuerpo sin alma no sirve para nada.
Lo llevaron, el "indiano era un vegetal, que no veía, no oía, ni sentía ninguna emoción.