cuentame tu cuento

cuentos breves, no se aceptarán cuentos pornograficos. puedes contar tu cuento, y opinar sobre los publicados

Nombre: donacoca
Ubicación: arteixo, A Coruña, Spain

jueves, junio 08, 2006

inquietud


Bajó del autobús.Ya era de noche; una pareja de jovenes descendió en la misma parada, tuvo la esperanza de que tomaran su misma dirección, pero, para su disgusto los jóvenes cogieron hacia el lado contrario.
Esperó a que arrancara el autobús, se metió las manos en los bolsillos y echó a andar.
Tenía el miedo metido en el cuerpo. Recordó lo que su hermano le advertía, "cuando vas por una calle solitaria en la noche, camina por la calle". Miró las puertas con pánico, veía sombras donde no las había. Apuró el paso, sus pisadas sonaban en la calle vacía. Esto la inquietaba mas aún; cualquiera podía oír sus pasos.
Comenzó a llover una lluvia fina y fría, desató la pañoleta que llevaba atada al bolso y se la ató en la cabeza, se cerró el cuello del abrigo y apuró mas el paso, sentía ganas de correr , pero no lo hizo.
Llegó frente a su portal, la luz estaba encendida, metió la llave que llevaba en el bolsillo y que inconscientemente había escogido y tenía apretada entre los dedos.
Entró.Los porteros no estaban allí, era raro, siempre esperaban a que llegara el último habitante del inmueble. ¿Y...si entró aquí y los mató? Quiso llamar el ascensor, pero se arrepintió ¿ Y si al abrirse el ascensor él estaba dentro y la atacaba?, subiría por las escaleras, eran sólo dos pisos, los subió de prisa.
Abrió la puerta y llamó ¡Mimí! ¡Mimí!, la pequeña perrita demoró un instante, esto la alarmó, pero Mimí apareció con su hociquito mojado. Oh!! estabas bebiendo! ¡ven mi amor! cogió la perrilla, cerró la puerta, colgó la pañoleta ,el bolso, se quitó el abrigo "tiró" los zapatos.
Iba hacia la cocina cuando oyó aquella voz que le susurraba "hola, amor" Quedó petrificada, pero una idea rápida vino a su mente, recordó el entrenamiento que su hermano le había dado. Saltó a un lado , rodó por el suelo, metió la mano bajo el cojín del sillón, cogió la pistola y disparó antes que él. Recordó a su hermano: "no tires a matar, sólo a inmovilizar", pero el miedo y el odio son malos consejeros: tiró al pecho, quería acabar con aquel cabrón, de lo contrario él acabaría con ella.
La acosaba desde que su marido saliera de viaje: todos los días le mandaba una rosa blanca, el sábado un ramito de violetas. Había llamado a la oficina haciéndose pasar por un cliente, pero ella lo descubrió enseguida, le gritó que no molestara y le colgó.
Ahora se había metido en su casa, seguro había matado a los porteros,¡pobres viejos!.
No quiso comprobar si estaba muerto, si no lo estaba ya lo estaría.
Cogió a Mimí, a su móvil, salió, cerró la puerta y se sentó en el rellano.
Estaba rodeada de muertos. Llamó a la policía y a su hermano, detective del cuerpo.
Llegó la policía, pero ella les apuntó con la pistola,"No os acerquéis" "No sé quienes sois". Su hermano subió las escaleras de dos en dos, se detuvo frente a ella y le habló dulcemente: "Nenita, dame la pistola, ¡Vamos corazón!". Ella lo miró fijamente." Llama a mi marido, dile que venga enseguida, lo necesito mucho" y se echó a llorar, su hermano la abrazó "Vete con la doctora, yo voy enseguida". Se la llevaron.
El hermano entró en el piso, encendió la luz y lo que vió lo descompuso: allí en el suelo, en un charco de sangre, yacía su cuñado. En la mano sostenía aún una orquídea.

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