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cuentos breves, no se aceptarán cuentos pornograficos. puedes contar tu cuento, y opinar sobre los publicados

Nombre: donacoca
Ubicación: arteixo, A Coruña, Spain

domingo, mayo 21, 2006

Vergüenza (basado en una historia real de 1898)


Diego amaba a Eloísa, Eloísa amaba a Diego.
Eloísa va a lavar la ropa blanca al río. Diego la espera impaciente.
Son muy jovenes. Eloísa dieciseis, Diego diecinueve
Diego, tengo miedo....si mis padres se enteran.... No temas amor, Diego acaricia la negra y espesa cabellera de Eloísa. Eloísa se mira en los claros ojos de Diego
Eloísa era fresca y alegre, olía a menta y manzana.
Diego pulcro y poeta, culto para su edad
Una tarde, Diego llega a casa de Eloísa, sus botas relucen, su cabello rubio y suave, dentadura perfecta, sonrisa simpática.
¿Que lo trae por aquí mozo?
Señor, vengo con todo respeto a pedirle la mano de su hija. El viejo le clavó sus ojos pequeños e inquisidores, no lo invitó a sentarse.
El viejo estaba flanqueado por sus seis hijos varones, altivos como él. A un lado de la sala sentadas en silencio Eloísa nerviosa y su madre impasible.
¿y usted quien es?
Soy Diego Ruiz señor.
¿Su padre de que se ocupa y porque no lo acompaña?
Mis padres murieron señor, solo tengo una hermana menor
Como va a mantener una familia?
Tengo algunas tierras, una tropilla de cien caballos, algún ganado vacuno y lanar, pero, quiero dedicarme a la cría caballar.
¡Ya! ¡ya! escuche lo que le voy a decir... no quiero verlo mas por aquí, le prohibo que vea a mi hija, buenas tardes. ¡Mujeres a preparar la cena!!
Diego quedó allí de pie sin saber que decir, hasta que uno de los hijos le dijo, márchese por favor.
Diego salió, montó su caballo y partió.
Eloísa se metió en su cuarto y lloró, lloró mucho
La familia se sentó a la mesa, Eloísa no estaba, el padre ordenó: vayan por la muchacha, que venga a la mesa a cenar como debe ser. Eloísa se presentó ante su familia, aunque era incapaz de tragar, su madre la obligaba poniendo en el plato mas comida de lo habitual "estómago lleno, corazón contento" decía.
La tarde del día siguiente, Eloísa bordaba junto a su madre, un muro invisible de silencio y rencor las separaraba.
Luciana vino hacia ellas, era la criada de la casa, siempre había querido a la niña, ella a pesar de su ignorancia en algunas cosas, sabía que Eloísa había cometido el pecado de nacer mujer como su hermana, de la cual nunca se hablaba.

Rosalía era la tercera de los hijos, era bella, alegre, cantaba maravillosamente, pintaba, había pintado un enorme lienzo que cubría el techo de su habitación, aquello maravilló a la familia que quiso que pintara uno para la sala, donde todos pudieran verlo.
Rosalía conoció a un hombre y se enamoró, la familia aceptó al joven, se organizó la boda, todo era alegría.
La misma Rosalía con ayuda de sus múltiples amigas se había cosido el traje de novia, era un traje hermoso de rica tela, estaban en la última prueba, todo iba muy bien.
Luciana vino a avisarla que alguien quería verla, Rosalía bajó corriendo y riendo, la esperaba una mujer con un bebé en brazos, otro cogido a su falda y un tercer niño que sostenía una bolsa demasiado grande para el
Rosalía pensó que venían a pedir una limosna, pero la mujer le extendió un paquetito envuelto en un trozo de pariodico, "mire esto" le dijo, Rosalía lo abrió y comprobó con asombro que su "novio" era el esposo de aquella mendiga y padres de esos niños.
Su madre corrió hacia ella, " llévalos a la cocina y dales de comer" le ordenó a Luciana.
Rosalía subió a su cuarto, dobló el vestido, despidió a sus amigas y empezó a embalar algunos regalos que habían llegado con anticipación.
Cuando su madre subió a la habitación de Rosalía y abrió la puerta , la encontró colgada del gancho de la lámpara del techo, se había ahorcado ,pero dejó una nota a su madre ,diciéndole que tenía tres meses de embarazo, pero que nadie lo sabía.
El golpe fue terrible, a Rosalía la enterraron, se recogió todo lo que pudiera recordarla, metieron todo en su habitación y por orden de su madre esa puerta fue cerrada para siempre.

Al año mas o menos nació Eloísa y heredó todo aquel odio guardado contra la otra hija que había" traicionado" a sus padres, que era una mujerzuela.

Pero esta no tendría esas oportunidades, se le negó todo, Eloísa cantaba como un ruiseñor, pero tenía prohibido cantar, reír o tener amigas

Luciana: niña ven a ayudarme con la ropa blanca e dejado mucha asoleandose, hay que aclararla y colgarla para que se seque antes de la noche.
Eloísa, dejó la labor, fue hacía adentro , se cambió sus zapatillas blancas bordadas, por unas oscuras de lona, colgó el blanco delantal y se colocó uno azul grueso, Luciana le hizo una trenza, cogieron los barreños y fueron para el río. Comenzaron a recoger la ropa,"coge tu la que esta junto a las piedras, yo iré aclarando"
Eloísa iba recogiendo la ropa cuando oyó piar a un pájaro, levantó la cabeza, y allí estaba Diego. Diego..mi amor...Eloísa mi vida, no podía marchar sin ti. Escúchame estrella de mi vida, tenemos poco tiempo, temo por ti. Mañana al venir a lavar, traerás entre la ropa, algunas cosa tuyas, poca cosa, lo que tu desees, lo dejaras entre estas peñas, yo vendré por la noche a recogerlo, Tu sigue igual, no muestres consuelo, al atardecer te alejaras de la casa, hacia el camino buscando una gallina y sus polluelos, que echarás en falta, yo apareceré por allí, te cogeré, te montaré en mi caballo y huiremos, me persiguirán, pero llevaré ventaja. Te dejaré a orilla del camino junto al monte grande, tu corre para adentro, sin que te vean, busca unas ramas, donde verás una capa, envuelvete, aparta las ramas, verás que es la boca de una pequeña cueva, quedate allí y no salgas hasta que yo vaya por ti, no te muevas ni temas, no te encontraran, ni te pasará nada, procura dormir, yo iré por ti.
La besó en los labios y marchó, ella siguió recogiendo la ropa, miró a Luciana, quiso decirle algo, pero Luciana la atajó diciendo "no veo, ni oigo, nada sé".
Eloísa hizo todo lo indicado por Diego, este llegó temprano al monte, trajo un caballo oscuro, rápido y seguro de patas. Le habló al animal" ayúdame, confío en ti, toda mi vida esta en tus patas"
Al atardecer, montó, rezó, mentalmente mandó un beso a su hermana y partió, esperó escondido hasta que Eloísa se acercó al lugar señalado. Besó a su caballo, lo espoleó, cogió a Eloísa por la cintura y la alzó hacia el.
Todo ocurrió tal como Diego pensara, lo persiguierón, pero nadie conocía aquellos parajes como él, pronto los perdió.
Eloísa pasó la noche sola en el monte. Diego fue por ella al otro día.
Marcharon a un pueblo a ver al cura, este era un alemán viejo que no hacía preguntas, ni pedía papeles, el pensaba que si una pareja se quería casar, era porque había amor y responsabilidad y ni él ni Dios necesitaban mas.
Fueron felices, muy felices.
Eloísa quedó embarazada, llevaba siete meses .Diego negociaba con los caballos, ella con alegría se ocupaba de la casa.

En casa de sus padres, todo seguía igual, también cerraron la habitación de Eloísa.
La única distracción de aquella dura mujer, era la visitas con su prima. Se veían una vez al mes, cada vez en una casa, ese día era para ellas, hablaban todo el día, se lo contaban todo.
Los hombres de la casa salieron a recorrer las alambradas, como cada tres meses, regresarían a la noche, ella aprovechó ese día para ir junto a su prima.
Por la noche ya todos estaban en casa, hablando distendidamente mientras cenaban, era como si las hijas nunca hubieran nacido.

Eran casi las once de la mañana, cuando la policía llegó junto a los hombres a avisar que Eloísa había muerto asesinada y que Diego estaba ingresado pues debido al shock había perdido el habla y la memoria.
Hay que decirselo a mamá! ordenó el viejo con lágrimas en los ojos.

La madre estaba sentada junto a Luciana quitando las vainas a los guisantes.
¡Mujer! , llamó el viejo...¿que haceis por aquí a esta hora? reprochó la madre.
Eloísa a muerto, la han asesinado, la mujer siguió en su tarea, ....estaba embarazada de siete meses, le cortaron la cabeza, la apoyaron en un florero y la pusieron en medio de la mesa, le quitaron a la niña y la colocaron en una fuente, la dejaron en la mesa con una ramita de hiebabuena entre las manitas.
Luciana comenzó a llorar a gritos el mas pequeño de los hermanos también lloraba.
La madre levantó la cabeza y los miró con tanto odio, que hasta el viejo sintió miedo.

Era otra puta que traicionó a sus padres y deshonró a la familia!! La hija que iba a tener era la vergüenza! una burla!! tenía que limpiar el honor ya que vosotros no hiciste nada!!! ¡ Y ahora cada uno a su tarea!

1 Comments:

Blogger donacoca said...

gracias pauletios me emociona saber que alguien me lee
un biquiño

2:27 a. m.  

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