
Martín, vamos,! ya jugaste! para la timba, no me siento bien, creo que tengo fiebre, ya tenemos la tormenta encima y no me quiero mojar!. Espera...hermano espera... una horita, estoy en racha, quiero ganar la partida!.
Déjalo ya,venga!!. Para!. Laro no fastidies (poniendo voz ronca) "cuando veas a otro ganar, a estorbar no te metas, cada lechón en su teta es el modo de mamar" ja, ja, ja,. Laro! tienes mala cara.. No te estoy diciendo cabeza de pollo, que me siento mal?. Mira Larito, tu vete marchando que yo me quedo un rato mas ¿no tendrás miedo de ir solito? ¿eh?. Está bien, pero no tardes, mañana es día de trabajo. Lázaro salió de la habitación se puso su larga capa de montar, se caló el sombrero y antes de ponerse los guantes, sacó una moneda para el chico de las caballerizas, cuando ya marchaba algo contrariado de dejar a su hermano allí, se dió la vuelta y le dijo: oye!! Tin, la tormenta amenaza fuerte, y el arroyo venía rugiendo mucho, si no "da paso", te quedas de este lado, no te tires a cruzar que vas solo y la correntada es fuerte, ¿me oiste? Si, hermano.., no te preocupes, si me ahogo voy y te aviso.
Lázaro salió, fué por su caballo, el muchacho de la caballeriza le ayudó a calzar las espuelas de plata, y le dió las riendas. Chau y gracias, gracias a usted don Lázaro.
Lázaro puso el caballo a un trote suave, iba inquieto ¿por que estaremos tan unidos con Martín?, pensó, nunca hemos tenido una "agarrada" grande es raro, quizás por la historia de mi nacimiento.
Lázaro, pertenecía a una familia hacendada, los mas grandes ganaderos de la zona, su nacimiento f ué esperado con gran ilusión, no habían mas nietos, ni sobrinos, él era la continuación..
Llegó el parto y con asombro se encontraron con dos niños, pero los dos muertos, eran gemelos y estaban cogiditos de la mano...!cuanto dolor! pusieron los niños a un lado, había que atender a la madre, el parto f ué muy dificil. Santos , el hombre de confianza de la casa se encargó de los cuerpecitos, envolvió a uno, y cuando cogió al otro, este rompió en un llanto, tan potente que todo el personal que lloraba la muerte de los gemelos ropió en ¡vivas!.
Don Santos, lo levantó hacia el cielo y dijo: "gracias Señor, le pondremos Lázaro, porque tu le has devuelto la vida , que sea para nuestra alegría Señor" besó al niño en la frente y mandó a las mujeres que ayudaban al médico, hay que bañarlo en agua tibia, despues prenderlo a la teta, que este es un mamón" todos rieron la gracia, don Benito, abrazó a su amigo, aquel mulato enorme, que siempre estaba allí para salvar situaciones de todo tipo, Benito pensaba de verdad que Santos estaba "tocado por la Gracia Divina".
El niño iba creciendo bien, el médico decía que era un niño muy sano, pero Lázaro lloraba día y noche, la madre para hacer que durmiera algo le ponía su dedo meñique en su manita, y así dormía algo, pero al sacar el dedo, el niño se revolvía y comenzaba a llorar.
Llegó de Italia una hermana de la abuela, que venía a conocer al niño del "milagro". La señora miró al niño, y dijo lo mismo que el médico, es un niño muy sano, pero le falta su gemelo, hay que buscarle uno..
Santos, como siempre se hizo cargo del asunto, conocía a una joven que tenía un niño, tres días mayor que Lázaro, llegaría a un acuerdo. La joven era madre soltera, lo estaba pasando mal, Santos le propuso ir a trabajar a la casa grande, ¿su trabajo? cuidar de los dos niños, podía tener lindos trajes, ser una señora, allí sería respetada y querida. ¿el niño? tu eres su madre estarás allí, mira todo depende de como reaccionen los bebés, ya veremos.
Martín llegó a la casa envuelto en sus ropitas pobres, la tía abuela dijo, que eso no funcionaba así, el niño fué bañado y perfumado igual que el otro, se le puso ropita igual. Cuando todo estuvo a punto, el bebé fué metido en la cuna de Lázaro , que lloraba de sueño, la tía juntó las manitas de los niños y los dos se durmieron como ángeles, desde entonces no se separaron mas.
Con el tiempo, Martín fué adoptado con todas las de la ley, su madre seguía, allí , pero casó y tuvo mas hijos, Martín siempre supo la verdad, al igual que Lázaro.
Perdido en estos pensamientos llegó Lázaro a casa, desmontó , y allí estaba Santos, dame el caballo Laro, tengo fiebre Santos..metete en cama ya voy a darte algo, ¿donde esta tu hermano?, quedó allí,..iba ganando....
Mala cosa el juego ¡ sabes que a tus padres no les gusta eso! Santos me duele la cabeza... juegan un campeonato al final el ganador es invitado por los otros a una gran comilona, donde puede llevar ademas a cinco amigos...¿es eso malo?... me voy a la cama.
Santos entró con una taza de algo caliente, que cayó muy bien a Lázaro y le provocó un dulce sueño.
La lluvia arreció, parecía que el cielo caería de un momento a otro, eran tantos los relámpagos, que por momentos, semejaba que era el mismo sol que aparecía.
Pasadas las cinco de la madrugada la lluvia calmó, los pájaros comenzaron con su parloteo mañanero.
Lázaro que dormía fué despertado por Martín , que le llamaba, ¡¡Lázaro!! ¡¡Laro!!. ¿que quieres? respondió Lázaro medio dormido, déjame en paz, estoy durmiendo...¡¡Laro! ¡Laro, me ahogué, al cruzar el arroyo...
Lázaro se sentó en la cama, escuchó, saltó de la cama, miró la habitación de Martín, este no había vuelto.
Se vistió como pudo y salió, allí en las puertas de las caballerizas estaba el caballo de Martín, mojado lleno de ramas y con el cansancio de haber tenido una fuerte lucha.
Lázaro, comenzó a gritar, Tin!, Tin se ahogó!... Santos fué el primero en llegar junto al muchacho, luego toda la hacienda que se puso en pie al oir los gritos.
Empezó la busqueda desesperada por el arroyo, algunos hombres cruzaron a dar aviso al pueblo y a hacer everigüaciones ¿no estaría allí, y el caballo habría vuelto solo? Todos se aferraban a alguna esperanza.
Solo Lázaro sabía que su hermano había muerto.
La busqueda fué infructuosa, ya todos daban por imposible encontrarlo, hasta que las aguas bajaran mas. Lázaro seguía en su búsqueda.
Laro!, le dijo don Benito, ven con nosotros a casa , ya lo encontrarán, tu no estas bien. Lázaro, miró a su padre y le dijo, si no lo encuentro yo, no lo hará nadie...
Cuando, ya habían decidido marchar y tratar de llevarse a Lázaro de allí, éste en un arranque de desesperación, le grita Martín!! hermano, donde estas? no me hagas esto!.... y.. como por extraño sortilegio la mano de Martín asomó de entre las aguas, Lázaro la cogió con todas sus fuerzas, tiró de ella, pero la mano de Martín o la fuerte correntada se llevó tambien a Lázaro.
Fueron hallados tres días despues cogidos de la mano como cuando durmieron el primer sueño, tranquilo de su niñez.